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Artículos de Opinión

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"Votar a alguien"- por Martín Lorences*

En todo acto electoral es muy factible encontrarnos con personas a las que no les agrada ninguno de los candidatos presentados, y que como alternativa para demostrar su descontento con esa clase política, incluyendo a los miembros de la oposición como del oficialismo, optan por votar en blanco o anular el voto. Por eso creo necesario realizar una diferenciación técnica entre el voto válido, el blanco y el nulo.

El primero es aquel que cumple con los requisitos legalmente establecidos ( una sola boleta de un candidato por cada categoría en perfectas condiciones), el voto es considerado en blanco cuando dentro del sobre no hay ninguna boleta o se colocó un papel de cualquier color pero totalmente liso; por último el nulo es aquel que no cumple con los requisitos para ser valido ( ya sea porque el sobre contiene cualquier imagen u objeto, o contiene para la misma categoría dos o más candidatos, o las boletas están rotas y no se llega a leer el nombre del candidato con claridad). Lo fundamental, además de la diferencia meramente técnica, es que a la hora de sacar los porcentajes para saber los resultados finales que obtuvo cada candidato solamente se tienen en cuenta los votos validos. De aquí se desprende el mito de que el voto en blanco y el voto nulo terminan beneficiando al candidato que obtuvo más votos en la primera vuelta electoral, en caso de ser una elección presidencial , ya que le reduce la porción de votos validos para obtener los porcentajes y determinar así si hay o no ballotage.

Debido a que tanto el voto blanco como nulo no es tenido en cuenta a la hora de arribar a los resultados finales de la elección considero que el mejor camino para manifestar el descontento con algún candidato o con la clase política en general, sigue siendo la de realizar un voto válido, es decir a un candidato determinado y cumpliendo con los requisitos legalmente establecidos. En la situación de que no haya ningún candidato que sea del agrado del votante, recomiendo votar al que menos les disguste, al que crean menos malo o menos perjudicial para los destinos del país.

Votando a un candidato en particular, estamos aprovechando la posibilidad que nos da la Democracia de elegir a nuestros representantes, pero por sobre todo estamos en condiciones de exigirle con posterioridad a aquella persona a la que le depositamos nuestra confianza a que cumpla con las promesas vertidas en la campaña y que respete y haga respetar los principios constitucionales. De esta manera seguiremos aportando a la consolidación de nuestras instituciones democráticas y republicanas, porque la base de nuestro sistema político consiste en que podamos elegir a nuestros representantes.

*Abogado. Lic. Relaciones Internacionales. Profesor de Educación Cívica en el Colegio Esteban Echeverría, Profesor Auxiliar de Derecho Constitucional en la Universidad Abierta Interamericana, miembro de Bases XXI – espacio para la reflexión y difusión de la cultura Cívica-)

"Los riesgos del poder absoluto"- por La Nación

En los próximos días, se iniciará una nueva etapa política, con el comienzo del segundo mandato consecutivo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con la renovación de ambos cuerpos legislativos. Nadie puede discutir la contundencia de un resultado electoral por el cual el 54% de los votantes depositó en la actual jefa del Estado su confianza. Tampoco el hecho de que ese aval se haya extendido al ámbito parlamentario, donde el oficialismo contará con virtual mayoría en el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación. Sin embargo, resulta perfectamente legítimo expresar inquietudes sobre los peligros de avanzar hacia un poder absoluto.

El nacimiento del constitucionalismo moderno desde fines del siglo XVII estuvo dirigido a evitar la concentración del poder absoluto en manos de una persona y a erigir a la ciudadanía como única fuente de legitimidad del poder estatal.

Tanto el principio sobre la división de los poderes como la idea acerca de la necesidad de contar con contrapesos y equilibrios entre los distintos poderes apuntan a preservar la libertad y la seguridad del hombre frente al ejercicio arbitrario de facultades gubernamentales sin límites ni controles.

La ley como fruto de la voluntad general, el Estado de Derecho como marco de la acción del Gobierno y el control de la constitucionalidad de los actos de los otros poderes por parte de una Justicia independiente e imparcial, constituyen sin duda los presupuestos sobre los que se han desarrollado las democracias constitucionales más exitosas.

Los claros resultados en favor del kirchnerismo no deberían despertar ninguna alarma en un país con un Estado de Derecho sólido e instituciones respetuosas de la Constitución. En un sistema presidencial puede ser eficiente que el Poder Ejecutivo cuente con un respaldo importante para poder llevar adelante sus programas de gobierno, sabiendo que no encontrará mayores obstáculos en el Congreso para aprobar sus distintas iniciativas. Se entiende, no obstante, que aún edificado sobre las mayorías del partido de gobierno, el Congreso debiera controlar y debatir las propuestas del Ejecutivo, escuchando a las minorías y respetando sus derechos. En última instancia, será el Poder Judicial el que deberá restablecer siempre el imperio de la Constitución respecto de aquellos actos o leyes que se aparten o contradigan sus preceptos.

Pero la práctica constitucional argentina suscita serias preocupaciones. El presidencialismo propio de nuestro país personaliza y concentra de tal modo el ejercicio del poder, que el Congreso ha llegado, inéditamente, a resignar todo control político sobre los actos del Presidente. Se ha esfumado así el deslinde entre la utilización de las competencias legislativas por parte del Congreso y el Ejecutivo, pues este último emplea, a su solo antojo, herramientas de naturaleza excepcional, como son los decretos de necesidad y urgencia y las facultades delegadas, sin que exista una mínima fiscalización del Congreso. Se ha llegado al extremo de que ni siquiera se reúna la comisión bicameral encargada de revisar esos decretos.

Subsiste, asimismo, la declaración de un Estado de emergencia permanente que, junto a un conjunto de normas similares, permite al presidente decidir, unilateral y discrecionalmente, cómo utilizará los dineros públicos. Esto ha distorsionado gravemente el régimen fiscal federal.

A lo expuesto se agrega la poca transparencia de los actos estatales. La inexplicable demora en sancionar una ley de acceso a la información pública imposibilita la rendición de cuentas y el efectivo control ciudadano.

Es de desear que esto se modifique. Que el Congreso recupere sus atribuciones constitucionales naturales; que las acciones gubernamentales se tornen más cristalinas; que se fortalezca el debilitado sistema de partidos; que retorne el diálogo político como herramienta de búsqueda de consensos y de convivencia, y que la República encuentre el sendero hacia un Estado de Derecho más robusto y respetado.

De no ser así, esto es, de persistir la actual situación, la responsabilidad de mantener los equilibrios institucionales, de tutelar los derechos y libertades individuales y la obligación de defender la supremacía de la Constitución de las pretensiones hegemónicas recaerán en el único poder que no depende directamente de las mayorías políticas circunstanciales: el Poder Judicial y, muy especialmente, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La actual integración de la Corte ha sido señalada por el carácter innovador de algunos de sus pronunciamientos en la defensa de derechos y libertades, tanto individuales como colectivos. Sus decisiones han tenido el acierto de marcar rumbos en el ejercicio del control de constitucionalidad. Su presidente, Ricardo Lorenzetti, en numerosas oportunidades ha destacado el papel que cumplen los tribunales en la defensa y preservación de las normas constitucionales, como también la necesidad de resguardar y proteger la independencia e imparcialidad republicana de los jueces respecto del poder político, como presupuesto indispensable para que puedan decidir conforme a derecho los casos que se llevan a su conocimiento.

En las circunstancias actuales, la Corte deberá ser especialmente celosa en el cumplimiento de su misión esencial encomendada por la propia Constitución, evitando que se produzcan excesos o abusos del poder y se caiga, sin posibilidad de solución, en lo que Montesquieu advertía en el siglo XVIII: "Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas?, ejerciera los tres poderes: el de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre los particulares".

Fuente: La Nación Online

"La abulia electoral"- por Dora Moneta.

Después del resultado de las elecciones primarias (PASO) el electorado argentino no espera grandes cambios en el resultado de las elecciones del 23 de octubre. En general la gente opina que ya votó, por lo que se ha instalado un desentendimiento del acto electoral que no le hace bien a la República.

No debemos olvidar que el voto es el primer eslabón del proceso que lleva al poder a un gobierno democrático. El voto da y quita responsabilidades, y el electorado pretende del candidato que recibe el mayor de los apoyos la concreción de los logros prometidos, tal como pretende que los que siguen en la elección realizarán un control de gestión preciso y agudo. Estos roles son intercambiables en una república, pero por muchas razones la sana costumbre de votar para elegir quiénes dirigirán el país se considera como un trámite más y por lo tanto se agota el día mismo de la elección.

Si, como aconteció este año, se llevan a cabo elecciones que, bajo una metodología nueva, intentaron reverdecer el sistema y solo lograron confundir, es lógico que ante lo que se supone una repetición, se instale la abulia electoral. Ir a votar ya no se siente como un derecho sino como una tarea.
Para revertir este estado de ánimo es necesario despojarse de animosidad partidaria y apropiarse del concepto de república. Cada voto vale y es legítimo defender en una elección las ideas políticas.

Todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, fundamentalmente el de la discrepancia en la administración de los asuntos del país, y también el de la adhesión. Así formarán las mayorías y las minorías. Votar es entonces un acto de madurez cívica ya que implica respetar un resultado cuando es adverso y regocijarse cuando gana el candidato o candidata que elegimos.

Se puede pensar en la no obligatoriedad del voto, lo que no se puede es sentirse eximido de la condición de ciudadano que, también en esta oportunidad,, se manifiesta votando.

Dora Moneta
dmoneta@fibertel.com.ar

"El Congreso, ¿qué es eso?"- por Sofía Laferrere.

¿Qué título no? Pero… ¿cuántos se lo preguntan?

Sin embargo si se nos llena la boca diciendo que vivimos en democracia, deberíamos hacer una reflexión y pensar porqué el Congreso de la Nación es uno de los pilares de la república democrática (dicho así, para que la figura que hemos adoptado como gobierno quede completa).

También se preguntan otros ¿para qué? Bueno, aquí el nivel de preocupación sube.

Vayamos a nuestros conocimientos de cultura cívica y ahondemos el concepto del equilibrio de los poderes del Estado: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Están en ese orden en el texto de la Constitución. Diríamos que puede ser lógico porque el Presidente de la Nación tiene permanente tribuna y es “lo más” para muchos: va primero. Después vienen los senadores y diputados, quienes se reúnen a veces en reuniones cerradas o semicerradas en comisiones de estudio y deliberativas, donde se tratan los proyectos de ley y, luego, en sesiones públicas en el recinto, cuando los proyectos entran en el orden del día, a grandes voces y si se televisan mejor.

Y aquí entramos en el nudo de la cuestión. El Presidente/a representa una opción política. En el Congreso los representantes traen mandatos de distintas opciones políticas lo que significa que, en líneas generales, representan a la mayor parte del electorado. ¿Esto es importante? Vaya si lo es.

No podemos dejar de lado el concepto de que la libertad prospera en la diversidad cultural, en las diferencias, en el pluralismo y sobre todo, en la diversificación del poder. Si el poder reside en una sola persona, corremos el riesgo cierto de que nuestra libertades van a ser cercenadas de una manera u otra. De ahí la importancia que debemos dar al Poder Legislativo, como controlador de los excesos de los gobiernos y como cooperador en la marcha del estado dentro del equilibrio institucional.

La elección de los miembros del Congreso nacional y de los distintos cuerpos legislativos provinciales y municipales, adquiere así un alcance fundamental. Esto pone de relieve la gran responsabilidad que tienen tanto los partidos políticos como nosotros los ciudadanos, en esa tarea de elegir a los candidatos que deberán integrar los cuerpos deliberativos: en el caso que hoy nos ocupa, el Congreso de la Nación. Los primeros porque para conformar las listas deben buscar a los mejores. Los segundos porque en el espectro de ofertas políticas, hay que saber a quiénes elegimos para representarnos, sabiendo que son ellos quienes deberán cumplir con la función de verificar el cumplimiento de la ley, de buscar los caminos del progreso, de legislar para todos; de garantizar los derechos; de servir de enlace entre quienes los votaron, entre las bases territoriales y los distintos resortes del poder; de buscar el verdadero equilibrio entre lo que queremos y lo que tenemos, entre los pequeños intereses políticos y los intereses sociales de los individuos organizados fuera de la política.

Hay una necesidad de legitimar el Congreso para que la balanza del poder no esté inclinada hacia unos pocos y para convertirlo en la verdadera caja de resonancia de los problemas del país, donde se debatan los grandes temas en un clima de tolerancia y respeto por las minorías y donde primen los verdaderos valores de una comunidad organizada democráticamente. No es una utopía; es una necesidad que sólo se conseguirá si elegimos responsablemente.

"Los cuatro desafíos económicos de la Argentina que viene"- por Ricardo López Murphy.

El 23 de octubre se llevará a cabo la elección nacional para que los ciudadanos de nuestro país elijan a las autoridades que conducirán el futuro de nuestra nación durante los próximos 4 años. Cualquiera sea el ganador de la competencia final en el mes de octubre, o en noviembre, si se llega a la segunda ronda, deberá enfrentar cuatro desafíos económicos inevitables.

El primero tiene que con con la tasa de inflación. Esta última que está alrededor del 25% anual, en mediciones independientes y no en las maquilladas estadísticas del Indec, obligará a un esfuerzo sistemático de la próxima administración para llevar la tasa de inflación a niveles semejantes a nuestros vecinos. El objetivo central de cualquiera que sea el mandatario, será evitar su espiralización. Las tendencias que están operando de aceleración tanto de la emisión monetaria como el gastos fiscal, así también como la política de ingresos, pre anuncian un nivel más elevado de inflación, y ello pondrá en la agenda esta temática como un requisito esencial para reestablecer cierta previsibilidad en la sociedad y en la economía argentina. Aún cuan se tratara solamente de evitar que esa inflación espiralice y estabilizarla a niveles del 25 y 30% dado los desequilibrios y la dinámica en la que estamos sumergidos, ello requerirá un esfuerzo constante y significativo.

El segundo aspecto que condiciona y alimenta el primer tema, es que el país ha entrado en déficit de cuenta corriente, en el balance de pagos. Esto ocurrió a pesar de las fabulosas circunstancias internacionales que la Argentina disfruta desde hace más de ocho años, dado que nos vimos favorecidos por la notable apreciación de las monedas de nuestros países vecinos, por las tasas de interés sumamente bajas a nivel mundial, así como altísimos precios para las commodities que exportamos. Todas estas circunstancias, aun actuando en conjunto, no pudieron evitar que el deterioro de la situación externa condicione fuertemente las opciones de políticas hacia el futuro. En ese ámbito cabe señalar que el mecanismo que atenuó la altísima tasa de inflación, el retraso cambiario, por la mencionada debilidad del sector externo y por la vulnerabilidad de su situación de reservas, no estará disponible hacia adelante. Es inevitable destacar, que no podrá formar parte de la programación del próximo gobierno incurrir en un mayor nivel de sobrevaluación de la divisa extranjera, como tampoco podrá acelerarse la tasa de inflación como mecanismo de corrección. En ambos casos se estaría acumulando un problema de mayor gravedad para nuestro futuro.

El tercer punto que subyace detrás de la inflación y de los desequilibrios externos, siendo su variable explicativa, es el desequilibrio fiscal. Esto se da a pesar de los extraordinarios niveles de recaudación y una excepcional alza en la presión tributaria. Ese crecimiento del gasto tiene un elemento estructural y desestabilizador que es el nivel creciente de los subsidios y de las erogaciones debidas al cambio del sistema de seguridad social.

Por último, y uno de los grandes desafíos de cara al futuro, es avanzar hacia el predominio del trabajo formal. La Argentina no podrá recurrir en el futuro como lo ha hecho en las últimas dos administraciones kirchneristas a aumentos de imposición laboral. Esos impuestos se traducen en una distorsión que fomenta el problema del empleo informal. Eso obliga a pensar en instrumentos diferentes de los que hasta ahora se han utilizado para lidiar con esta problemática.

El empleo informal como el desempleo son lacras en nuestra sociedad, que no deberían ser agudizadas por las urgencias del corto plazo. Por eso cualquier programa de gobierno de consolidación fiscal, de abatimiento inflacionario, de normalización del sector externo, deberá partir de la base conceptual, que el sector laboral debe atenuar la carga tributaria que implica su empleo, y deberá al mismo tiempo encontrar una herramienta que por el contrario fomente el proceso de integración social que está asociado al empleo formal. Esos dilemas estarán en el corazón de las definiciones de política económica del gobierno que vamos a elegir en las urnas. Este análisis procura que el debate de los cuatro problemas este en el centro de las razones por la cual deberá elegirse uno u otro candidato ¿Cómo se frena el proceso inflacionario? ¿Cómo vamos a corregir los desequilibrios externos? ¿Cómo vamos hacer para encauzar el desorden fiscal? ¿Cómo se normalizará el mercado alboral?.

Ninguno de estos interrogantes puede ser soslayado. La respuesta no puede ser la omisión de pagos a los juicios de los jubilados como desgraciadamente ocurrió durante los últimos ocho años. Por el contrario, una actitud responsable y sensata en la resolución de estos cuatro desafíos, le permitirá al país aprovechar las circunstancias internacionales favorables y obtener como fruto un desarrollo económico sostenible.

Fuente: Diario La Causa

"No hay derechos sin deberes"- por Sergio Sinay

Publicado en "La Nación" el domingo 17 de Julio 2011, donde el autor responde cada domingo en esa página inquietudes y reflexiones sobre cuestiones relacionadas con nuestra manera de vivir, de vincularnos y de afrontar hoy los temas existenciales.

Señor Sinay: Uno observa el mundo: la destrucción le gana a la construcción en una proporción de 10 a 1 en todo sentido; ambiental, social, cultural. En mi propio edificio vi una reunión de 10 jóvenes; al terminar quedaron algunas botellas abandonadas, 9 se fueron con displicencia, pero uno juntó las botellas y se las llevó. Parece confirmarse aquella proporción, pensé. Ejemplos como ése son abundantes, pero si la proporción antedicha fuera verdadera, ya estaría destruido el planeta. Algo no nos deja ver cómo hay tantos que en estos momentos, tal vez delante de nosotros, construyen. ¿Hay algo que se pueda hacer para abrir aún más los ojos de la gente?

Carlos Gustavo Virardi

En un hospital de Ashford, Inglaterra, moría el 24 de agosto de 1943 la filósofa francesa Simone Weil. Tenía 34 años y su vida breve fue agraciada con una lucidez prematura y profunda. Pacifista coherente y convencida, infatigable y dolida exploradora espiritual, revolucionaria comprometida, Weil sufría de tuberculosis. Provenía de una familia acomodada, pero había decidido vivir en carne propia los dolores de los más sufrientes. Estudiante brillante, fue obrera automotriz y también labriega, además de tratar a la par con grandes filósofos de su tiempo. Se dejó morir de hambre dispuesta a no comer ni un gramo más de lo que ingería, en plena guerra, la mayoría de la población de una Europa herida y hambreada. Sus valores, creencias y principios eran una forma de vida, no una declaración.

Todos los libros de Weil son recopilaciones póstumas de sus escritos. En uno, El arraigo, se incluye un texto sobre los deberes y derechos humanos. Ella sostenía que derechos y deberes no pueden escindirse. Son una polaridad que, si es disuelta, deja sin significado a cada término. Pero advertía que, de dar prioridad a uno de esos conceptos, el primer lugar es para los deberes. "No hay derecho sin obligación -escribía-, pues un derecho no es eficaz por sí mismo, sino sólo por la obligación a la cual corresponde." Impresiona la potencia y la vigencia de este pensamiento en un momento en que, como observa nuestro amigo Carlos, el alevoso olvido del otro provoca un vaciamiento de aquella polaridad. Demasiadas veces se confunden, hoy y aquí, derechos con deseos, con urgencias o con intereses personales cuando no sectoriales. Y en nombre de eso se toma sin dar, se destruye sin construir, se cosecha, sin haber sembrado, lo que otros plantaron. Pasa, como dice Carlos, en lo ambiental, en lo social, en lo cultural, en lo político, en lo económico, en variados campos de la vida y las relaciones cotidianas.

Escribe Weil: "Un hombre, considerado en sí mismo, sólo tiene deberes, entre los que se encuentran deberes hacia sí mismo. Tiene derechos, por su parte, cuando es considerado desde el punto de vista de los otros, que reconocen obligaciones hacia él". No hay forma, entonces, de escapar a los deberes. Quien no contempla al otro se devalúa a sí mismo, porque es el otro el que confirma (con su mirada, su voz, su presencia, su escucha) nuestra existencia. El respeto del deber hacia el otro abona el sentido de ambas vidas. Si a cada quien le da lo mismo qué deberes olvida, qué derechos pisotea, de quién se desentiende, puede ocurrir lo que señalaba con dureza Albert Einstein en Mi visión del mundo: "Quien sienta su vida y la de otros como cosa sin sentido es un desdichado, pero algo más: apenas merece vivir".

Aun así asistimos a la presencia de aquellos que creen en el otro, que hacen lo que deben, que no olvidan sus pequeños y grandes deberes (esos que, cumplidos, realzan sus derechos). Pueden parecer pocos, pero no lo son. Simplemente son menos que los otros. Son emergentes. Cada uno de ellos, sabiéndolo o no, representa a muchos que aún no irrumpen. Es necesario recordárselo cuando los amenaza el desaliento. Y la manera de hacerlo es actuar como ellos. De eso hablaba Ernesto Sabato, con la belleza habitual de su prosa, en Antes del fin: "Salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno. En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche". Y finalizaba: "Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido". Hemos perdido mucho, pero todos los días alguien nos recuerda con hechos lo que queda por ganar. ¿Por qué no imitarlo?

Fuente: La Nación online

"Es hora de que el Gobierno se ocupe de informar sobre las primarias"- por Alberto Dalla Via

Entrevista a Alberto Dalla Via, publicada en "La Nación", domingo 26 de Junio 2011

Reconocido constitucionalista, integrante de la Cámara Nacional Electoral, Dalla Vía dice que hay un alto grado de desconocimiento en torno a la votación del próximo 14 de agosto, afirma que el Gobierno debería hacer un mayor esfuerzo de difusión y advierte que, cuando este esfuerzo no se hace, el sistema electoral no puede garantizar la igualdad en la competencia.

Dice que el oficialismo es muy vivo y la oposición, muy dormida. Y califica a la última reforma electoral, gracias a la cual debutarán en la Argentina las elecciones primarias y el padrón mixto, como complicada y sofisticada (no porque sea necesariamente mala, sino porque no es fácil de implementar). El que habla no es un constitucionalista más. Alberto Dalla Vía es uno de los tres jueces de la Cámara Nacional Electoral y suena resignado cuando dice que "las leyes no pueden dominar la realidad política argentina" y que la provincia de Buenos Aires es y seguirá siendo la madre de todas las batallas y el escenario principal de las picardías de nuestros políticos.

Advierte, además, que al electorado le falta información sobre las nuevas reglas de juego porque el Gobierno no hizo suficiente campaña sobre este asunto y que también les falta información a los apoderados de los partidos, que ayer cerraron las listas que los electores encontrarán en el cuarto oscuro el 14 de agosto. Y adelanta que, exceptuando al oficialismo, todos tendrán dificultades para cumplir con la nueva normativa, que tiene novedades, especialmente en materia de financiamiento de las campañas.

En las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO), los ciudadanos elegirán a los precandidatos de los partidos que se convertirán en candidatos a ocupar distintos cargos. Por eso, la oficialización de las listas estuvo este año y por vez primera a cargo de los partidos y no de la Justicia. Y en las elecciones generales del 23 de octubre se elegirán autoridades. Pero, como en la Argentina las cosas no siempre resultan como el legislador las planea, en el caso de los precandidatos a Presidente, los partidos ya eligieron a sus candidatos. Por eso, esta vez, las PASO servirán en realidad para que el electorado elija candidatos sólo para las otras categorías: senadores, diputados, intendentes (en la provincia de Buenos Aires, por ejemplo), entre otras.

"Como somos un país presidencialista, la opinión pública ve la punta del iceberg y cree que las PASO no definirán nada y serán una especie de encuesta certera porque las candidaturas para presidente ya están resueltas, pero esto no es así. Como ocurre con los icebergs, las dos terceras partes que están por abajo del agua son el resto de las candidaturas. Y eso sigue estando en discusión y seguramente va a haber allí pujas polémicas. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se elegirán autoridades para nueve categorías, y la gente puede votar en cada una por candidatos de un partido diferente si así lo desea", aclara el magistrado.

Dalla Vía tiene 54 años, es padre de tres hijos -Patricio, Luciano y Camila- y se convirtió en camarista electoral en 2001. Fue, junto con su par Santiago Corcuera, el primer juez nombrado por el Consejo de la Magistratura de acuerdo con el nuevo sistema de selección de jueces, que reemplazó al dedo presidencial.

Tiene currículum de sobra: es abogado por la Universidad de Buenos Aires, doctor en Derecho Constitucional y en Ciencia Política, profesor titular de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UBA, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas y de la Real Academia Española de Ciencias Morales y Políticas y presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional.

Además fue Premio Konex 2008 en la categoría "Jueces" de la última década, es autor de más de 20 libros y publicó más de 200 artículos de Derecho Constitucional y Ciencia Política. Antes de convertirse en camarista electoral era juez civil en Quilmes y ejerció la profesión durante 18 años.

Cuando se le pregunta si los otros precandidatos presidenciales podrán usar la cadena nacional para lanzar su candidatura, como hizo esta semana la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, responde que la Justicia es siempre el último recurso y, en este caso, antes debiera presentarse un recurso ante la Secretaría de Medios. Y protesta por el bajo nivel de debate y discusión que recibieron algunas de las innovaciones de la reforma (por ejemplo, aquella que prohibió la pauta privada en televisión durante la campaña y colocó en manos del Ministerio del Interior el reparto de la pauta pública para todos los candidatos).

-Dicen los expertos en temas electorales que la última reforma política fue la más importante desde el retorno de la democracia y que, como en cualquier reforma, probablemente haya desafíos vinculados a la implementación. ¿Cuáles son los principales desafíos?

-Permítame recordarles a los especialistas que la reforma más importante de la democracia fue la reforma constitucional, que puso la segunda vuelta, el ballotage, la elección directa de los senadores y eliminó el Colegio Electoral. Que no se olviden de eso, porque de eso no se acuerdan algunos, como no se acuerdan de otras cosas. Evidentemente, la de 2009 fue una reforma muy grande, muy complicada, muy sofisticada. El centro de la cuestión son las primarias, que implican una cantidad de aspectos que de acuerdo a cómo se dé el juego político van a traer mayor o menor cantidad de problemas. Como se están dando las cosas, parecería ser que las primarias no van a ser muy utilizadas para las categorías presidenciales, aun cuando el objetivo del legislador había sido que lo fueran, revalorizando el bipartidismo de peronistas y radicales.

-Las primarias parecen una encuesta certera, aunque cara.

-Pero no elegimos solamente presidente. El problema de la ley argentina es que elegimos presidente, legisladores y que en muchos distritos hay simultaneidad, si bien algunas provincias han comenzado una práctica que antes no se daba: la de hacer elecciones separadas, como ocurrió en Chubut, en la Capital, en Santa Fe. No hay que olvidarse de que hay muchos distritos donde las elecciones son simultáneas, por lo tanto, se eligen autoridades nacionales y autoridades provinciales. Y la "madre de todas las batallas" es, como siempre, la Provincia de Buenos Aires, un distrito donde hay casi 11 millones de electores, es decir, más que en muchos países de América latina, y donde dada la desigualdad de la distribución de la población en la Argentina todos sabemos cómo se concentra el poder político, a punto tal que en la Argentina, a diferencia de la época del orden conservador, donde los grandes actores políticos eran los gobernadores, que le disputaban el poder al presidente, ahora han aparecido los intendentes o los "barones" del conurbano, que son grandes actores políticos. Entonces, en la provincia de Buenos Aires vamos a tener una boleta con nueve secciones. En la primaria hay que elegir presidente y vicepresidente, senador, diputado, gobernador y vice en el caso provincial, y todas las autoridades provinciales hasta consejero escolar. Por lo tanto, el ciudadano, que está muy poco informado, tiene que tener claro que tiene un voto por cada categoría. En la primaria se tiene un voto por cada categoría de cargo, un ciudadano puede votar a presidente por un partido y a legislador provincial por otro. Entonces, en muchas categorías inferiores la disputa va a ser álgida y creo que uno de los problemas que vamos a tener va a ser la confección de las actas de escrutinio en la provincia de Buenos Aires, sobre todo por este nivel de complejidad.

-¿Y cómo superar estas complejidades, producto del sistema de partidos y electoral argentino?

-La Cámara Electoral siempre fue partidaria de la boleta única, así lo hemos manifestado en distintos seminarios. Pero bueno, el legislador argentino cuando votó la última reforma (sonríe) decidió otra cosa. En el futuro habría que legislar pensando más en el interés del ciudadano que en el de los partidos.

-¿Qué traería la boleta única?

-La boleta única transparenta más la elección y evita la proliferación de boletas por categorías que tenemos en la Argentina. Hay partidos que van a llevar sábanas, pero los ciudadanos pueden cortar boleta. Nosotros entendemos que en esta elección va a haber una multiplicidad de boletas. Además, la ley establece que las boletas deberán ser en colores, y los partidos que no consigan tener la boleta en color la llevarán en blanco y negro. Pero 50 días antes de la elección deben oficializar colores.

-¿Eso ya pasó? ¿Cuál es el color de cada candidato a Presidente?

-No, todavía no. Estamos hablando de 50 días antes de la primaria. Lo único que se ha cumplido hasta ahora del cronograma electoral, además del cierre del padrón (que este año debuta mixto e informatizado), ha sido la presentación de alianzas, que se hace 60 días antes de la primaria. Porque con esta ley, para enfatizar lo complejo de todo, no se pueden hacer alianzas entre la primaria y la elección general, como se hacía antes: los partidos hacían sus internas y después podían armar alianzas, recomponer alianzas. Ahora las alianzas hay que hacerlas antes. El miércoles de la semana última se presentaron siete alianzas: Compromiso Federal, que lleva como candidato a Alberto Rodríguez Saá; el Frente Amplio Progresista, de Hermes Binner; la Alianza Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que postula a Jorge Altamira; el Frente para la Victoria de la Presidenta; el Frente Popular de Eduardo Duhalde; la Alianza para el Desarrollo Social Udeso que candidatea a Ricardo Alfonsín, y Proyecto Sur, de Pino Solanas.

-¿Cuál es el sentido de las primarias si los partidos ya decidieron a sus principales candidatos?

-Todavía no se han oficializado candidaturas sino solamente alianzas, pero lo que puede ocurrir es que, efectivamente, no se cumpla con la lógica prevista por el legislador. Cuando se debatió esta ley, en diciembre de 2009, posiblemente uno de los grandes objetivos fue tratar de reconstruir el bipartidismo. Tratar de recomponer a los grandes partidos, por eso se establecieron criterios muy estrictos para el número de afiliaciones, y han caducado muchos partidos políticos.

-¿Caducaron?

-Sí, han caducado y hay muchos que están en proceso de tratamiento. Teníamos más de 700 y hay menos de 500 ahora.

-Entonces, ¿volviendo a las primarias?

-La participación en una primaria -si hubiéramos tenido, por ejemplo, dentro de las alianzas, distintos candidatos que participaran en una gran primaria de los grandes grupos políticos- hubiera funcionado como factor de reducción. Lo que pasa es que las leyes no pueden dominar a la realidad política. A veces el legislador intenta diagramarla, pero la realidad política argentina hizo que, por ejemplo dentro del sector tradicional justicialista no se realizara una gran primaria entre oficialismo del Frente para la Victoria, el sector de la Alianza Unión Popular de Duhalde y el sector del Peronismo Federal con un tercer candidato, y en el panradicalismo también ocurrió lo mismo.

-Usted dice entonces que, aunque no vayan a ser como se pensaron, las primarias.

-(Interrumpe) Es importante que los ciudadanos sepan que la primaria es una elección nacional, en la cual hay que ir a votar y en la cual cuanta mayor participación haya, también vamos a tener mayor protagonismo todos en la elección de candidatos. Eso es lo que ha pretendido la ley. La Cámara Electoral está preocupada porque no hay discusión y porque la gente tiene muy poca información.

-¿Quién debería informar?

-Nosotros creemos que debería haber más discusión, lo hemos pedido varias veces. Estamos en el año de Sarmiento, que decía "hay que educar al soberano". Sobre todo cuando hay una ley nueva como ésta, no se puede pretender que los ciudadanos sepan de la noche a la mañana todas las características de un sistema electoral nuevo y complejo. Nosotros nos damos cuenta de que entre la propia dirigencia política aparecen a veces notorios desconocimientos de las reglas de juego de la ley. A ver, ¿cuánta gente sabe que este sufragio es obligatorio? ¿Cuánta gente sabe que se puede votar por una categoría de candidato? ¿Cuánta gente sabe que esta vez las mesas van a ser mixtas? Parece hora ya de que lo sepa y de que el Gobierno se ocupe de difundirlo.

-¿Y por qué cree que no hay difusión? ¿El Gobierno alega que no tiene fondos, o cree usted que falta voluntad política?

-Yo no sabría decirle por qué. Tal vez sería inexacto decir que no ha habido ninguna difusión. Ha habido alguna difusión: en "Fútbol para Todos" aparecen avisos de las primarias. Cuando nos hemos dirigido al Poder Ejecutivo Nacional, que es el que tiene los fondos para estas campañas, nos han dicho que esto lo iban a iniciar un poco más adelante. Nosotros lo que decimos es que toda difusión es poca, y que necesitamos más. La clave de un sistema electoral es que garantice igualdad en la competencia, y brinde seguridad jurídica y previsibilidad. Si no hay difusión, estos principios básicos tienden a fallar.

MANO A MANO

Alberto Dalla Vía tiene oficio: diría que logra decir lo que quiere sin decir demasiado.

Cuida cada una de sus palabras. Pretende no adelantar posiciones sobre temas que podrían ser objeto de controversia y que lo recusen por ello. Igual, se nota que tiene ganas de decir mucho más de lo que efectivamente dice. Le gustaría dejar el traje de juez por un rato y hablar como académico, pero elige no hacerlo.

Los temas que llegan a la Cámara están lejos de ser los que él desearía. Es que los fiscales electorales casi no presentan denuncias por irregularidades contra los partidos o el Gobierno. Y, contrariamente a lo que muchos esperaban, tampoco los candidatos de la oposición ni los medios de comunicación audiovisual objetaron judicialmente la reforma. Al menos, no hasta ahora.

Dalla Vía habla con convicción, sostiene sus posiciones con citas de juristas célebres, sonríe cuando una pregunta lo arrincona y, en varios momentos, levanta los hombros, como evidencia quizá de que comparte una posición, pero no lo dirá abiertamente.

De elector a fiscal: Reconocimiento de una tarea encomiable en pos del afianzamiento de la democracia.

Editorial de La Nación 7 de mayo 2011

El ciudadano común observa muchas veces con desgano e indiferencia los procesos electorales. Entre las razones de ese estado de ánimo, está la sospecha de que hay manipulación de los comicios mediante manejos inescrupulosos, capaces de distorsionar la verdadera intención de algunos votantes en el acto de emitir el voto, o por fraudes en el momento de los cómputos.

Por este motivo, resulta valioso destacar el trabajo conjunto de más de 17 organizaciones no gubernamentales, sin distinción de ideologías, que lanzaron una convocatoria a la ciudadanía para mejorar la transparencia y el control de los próximos comicios. Leer más

Preocupa a la Justicia la falta de certezas sobre las elecciones

Artículo de Adrián Ventura para La Nación

Cuando faltan siete meses para los comicios nacionales, los tres integrantes de la Cámara Nacional Electoral expresaron su gran inquietud por la falta de certezas sobre las reglas que se aplicarán en el proceso electoral y advirtieron que podría haber complicaciones a la hora del escrutinio, sobre todo, en las primarias previstas para el 14 de agosto.

"El proceso electoral en marcha es muy complejo y sofisticado. Estamos muy preocupados, porque el Congreso y el Poder Ejecutivo están en mora y no dictan varias normas que son esenciales para hacer la elección", dijeron los jueces Rodolfo Munné, Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera. Leer más

Radiografía del ciudadano argentino

Artículo de Pablo Mendelevich para La Nación

Protestamos y toleramos la protesta callejera más que ningún otro país en América latina, confiamos poco en los procesos electorales y los partidos políticos, nos ubicamos en el centroizquierda del espectro ideológico y aprobamos mayoritariamente una fuerte participación del Estado en la economía. A dos años del estallido de la crisis financiera internacional, la percepción de los argentinos sobre su vida política fue eje de una encuesta regional realizada por las universidades Torcuato Di Tella y Vanderbilt. Leer más

Temas para reflexionar ante la elección de un candidato

Artículo de Guillermo Lascano Quintana para La Nueva Provincia

Se están oyendo propuestas de algunos candidatos a presidente de la República que, hasta ahora, parecen insuficientes para generar adhesiones y debate. Da la impresión de que se trata de ideas generales no estudiadas a fondo y más bien personales de los candidatos que de los partidos que los apoyan. Tal vez los medios de difusión no interrogan sobre todos los temas posibles o quizás los candidatos prefieren no tratar ciertos temas. Leer más

Lo que hay que saber sobre la reforma electoral

Consideraciones sobre la participación política y la reforma electoral, en una práctica y breve presentación de Power Point. Por Alberto Dalla Via. Leer más

 

Cómo se preparan las agrupaciones políticas en el 2011

Comenzando 2011, un año electoral con algunos tintes históricos, políticos y legales que lo hacen especialmente particular para nuestro país, las agrupaciones políticas se preparan para iniciar un camino desconocido. Por Federico Landera.

  • Conformación de listas nacionales por Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias * Leer más
  • Semántica Electoral: SOBRE COLECTORAS Y ESPEJOS * Leer más
  • Nueva Ley 14.086 de Primarias Electorales Abiertas, Simultáneas y Obligatorias
    Consideraciones sobre el Proceso Electoral de la Provincia de Buenos Aires * Leer más

Llegar a las internas sin atajos

Artículo de opinión de Antonio Dalla Via para Clarín

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Elecciones de Comunas para los porteños

Informe sobre las comunas: para qué sirven, de qué se ocupan, quiénes son las autoridades, cómo se organizan, sus recursos económicos y el marco normativo que las contiene.

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Lista de las Comunas de la Ciudad de Buenos Aires

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Extranjeros y Comunas

El derecho a voto de los residentes extranjeros.

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Ley 334: Electores extranjeros

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Qué aprendimos en las elecciones del 2009

Fiscales voluntarios, los otros ganadores del acto electoral

Más de 25.000 personas sin afiliación paridaria sumaron su aporte para custodiar las urnas


Leer la nota completa en La Nación

 

Informe especial

Informe Especial desde la Agenda Legislativa del Centro Cultural de la UCA sobre las Elecciones 2009.

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Las elecciones en números

Documento elaborado por la Cámara Nacional Electoral, con todos los números: cantidad de electores, electores en el exterior, gastos destinados a la campaña, información por distrito y mucho más.

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Para que la elección no sea un caos

Artículo de Clarín

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Cómo contribuir a mejorar el proceso electoral?

Artículo de Nicolás Ducotá - CIPPEC

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Carta de lectores La Nación: Requisitos para las Autoridades de Mesa

La Jueza federal, María R. Servini de Cubría, en una nota del 12/5 indica que "el criterio del Juzgado Federal Electoral a mi cargo es recibir voluntarios para desempe arse como autoridad de mesa sin ningún otro requisito que lo establecido en el art. 73 del C digo Electoral Nacional que dispone reunir las siguientes calidades: "Ser elector hábil, residir en la Sección electoral donde deba desempeñarse, saber leer y escribir".

Para ello las personas deberán presentarse en la Secretaría Electoral,Tucumán 1320 con su Documento Nacional de Identidad y no encontrarse actualmente afiliados a ningún Partido político.

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Consulta a 40 jóvenes

Te invitamos a leer los resultados de una consulta realizada por Opción Argentina, que reflejan la opinión de 40 jóvenes sobre las próximas elecciones.

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Esa antiguedad del padrón por sexo.

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La boleta Ùnica, pero en 2011.

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Artículo de La Nación: Cambiará el lugar de votación de los porteros

Hay nuevas secciones electorales; crece la inquietud por los padrones. Leer más

Artículo de Daniel Sabsay: El valor del sufragio como sustento de la democracia

El Estado de Derecho es un sistema que se integra por un entramado de elementos y de técnicas que componen un determinado orden que lo caracteriza. En ese marco, la titularidad de la soberanía en manos del pueblo - elector como único fundamento para el acceso al poder, es el primer eslabón en la construcción de un sistema democrático constitucional.

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Problemas en las elecciones 2007. Informe.

Conocí los resultados del cuestionario que realizamos sobre "Problemas en las elecciones 2007". Te ayudarán a estar alerta.


Artículo de Daniel Sabsay: El valor del sufragio como sustento de la democracia

El Estado de Derecho es un sistema que se integra por un entramado de elementos y de técnicas que componen un determinado orden que lo caracteriza. En ese marco, la titularidad de la soberanía en manos del pueblo - elector como único fundamento para el acceso al poder, es el primer eslabón en la construcción de un sistema democrático constitucional. Podemos decir que hace las veces de verdadero cimiento en el que luego se van apoyando los restantes elementos. Así, asegurar un proceso electoral que permita la libre y transparente expresión de la voluntad popular se convierte en una necesidad imperiosa. Ya que de lo contrario, se desmorona todo el edificio institucional que en él se sustenta, en tanto las autoridades que surjan de comicios viciados no serán legítimas y ello se trasladará a la falta de validez de sus actos. Además, todo esto importa una serie de graves actos inconstitucionales y podriamos seguir, pero creemos que lo ya relatado es por demás representativo del valor insustituible que posee todo proceso electoral en el seno de la democracia.


Así las cosas, los ciudadanos no debemos limitarnos a ejercer nuestro derecho al sufragio concurriendo a votar, sino también interviniendo en el control del acto electoral. Se trata de ejercer el derecho a participar desempeñándonos como fiscales electorales. El fiscal como el nombre lo indica, es una suerte de observador del cumplimiento de todos los recaudos que deben seguirse para que el proceso transite por cauces normales, exigiendo que se haga lo que la ley ordena ante cualquier irregularidad. Desde la apertura de las mesas, la constitución de sus autoridades, la colocación de las boletas electorales, la presentación de los electores exhibiendo la documentación que corresponde, hasta el cierre del comicio y posterior escrutinio, pasando por una cantidad de recaudos intermedios, toda esta cadena de actos configura el dise o básico del comicio. A su vez, debe imperar un criterio de igualdad de trato, ante todo a los electores y luego a los representantes de los diferentes partidos y de los demás actores que intervienen de alguna manera en el proceso.


El desarrollo de las elecciones en 2007 adoleci de serios inconvenientes que provocaron reacciones y dejaron dudas sobre lo acontecido en diferentes lugares del país. Hoy más que nunca se impone que esto no se repita. La presencia ciudadana fiscalizando será, sin lugar a dudas, un elemento fundamental para contribuir al desarrollo de una jornada electoral con calidad institucional.


Por ello, la capacitación que esta Fundación propicia es un presupuesto indispensable para actuar con conocimiento de causa y un valioso aporte que desde la sociedad se brinda para el logro de una democracia consolidada. Hacemos votos para que la convocatoria reciba la respuesta que merece y de esa manera se fortalezcan las instituciones argentinas lo que repercutirá en un mayor respeto de nuestros derechos.

El Dr. Daniel Sabsay es Consejero Honorario del Programa de Propuestas de Políticas Públicas de la Fundación Americana para la Educación.