Decía Fernando
Henrique Cardoso hace unos días, en una conferencia en Punta
del Este, que estamos viviendo en América latina una suerte
de anestesia, que obtura la sensibilidad frente a los fenómenos
de corrupción o de ilegalidad.
Su expresión,
evidentemente, estaba inspirada por el caudal de actos de
corrupción que acumuló el gobierno de Lula, sin que a nadie
se le moviera un pelo, pese a las fundadas acusaciones que
hacía la prensa. Hoy, la nueva presidenta intenta corregir
la situación, desalojando ministros más que sospechosos,
pero todo indica que va a cosechar más problemas que aplausos.
En la Argentina,
el caso Schoklender, denunciado en detalle por la prensa
y comprobado ante la Justicia, no parece repercutir sobre
quienes financiaron y prohijaron ese impune manejo de fondos
públicos. No es políticamente correcto hablar del tema,
porque la entidad que está involucrada viene santificada
por los excesos de la dictadura y eso la cubre de un baño
de inmaculada pureza. Leer
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Hace unos
meses, se ha cumplido un nuevo aniversario (120 años de
su fallecimiento) de José Benjamín Gorostiaga, ocurrido
el 3 de octubre de 1891. Es un personaje que tiene la peculiaridad
de haber sido olvidado por todas las corrientes históricas
de nuestro país. Gorostiaga fue el principal redactor de
la Constitución Nacional de 1853 e incluso fue el principal
defensor del proyecto de organización y unificación nacional
en ese Congreso Convencional Constituyente de 1853 en Santa
Fé que diera nacimiento a nuestra norma suprema, jugando
un papel trascendental y protagónico en los debates que
se produjeron en aquella oportunidad.
Contaba
solamente con apenas 29 años de edad, cuando tuvo tamaña
responsabilidad. Incluso cuando los demás convencionales
constituyentes disfrutaban de encuentros sociales, fiestas,
paseos y distintos honores con los que los agasajaron en
Santa Fé, Gorostiaga trabajó infatigablemente durante un
mes en la redacción del proyecto de Constitución que fuera
aprobado con posterioridad. Más tarde ocupó el cargo de
Diputado de la Nación, en los tiempos en que era necesario
redactar las primeras leyes que fuesen conformes a la reciente
Constitución. Con posterioridad fue miembro de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación, el cargo más distinguido
al que puede aspirar un jurista, en dos períodos distintos
1865 – 1868, 1871-1887, incluso siendo su Presidente en
el período 1877 hasta su jubilación en 1887, cumpliendo
con la atribución de ese órgano de gobierno de ser el interprete
último y final de nuestro norma suprema, de la cual había
sido el principal redactor.
Hablamos
de una Corte Suprema, que debido a su reciente creación
no tenía antecedentes propios y que debía empezar formar
criterios jurídicos fundamentales para los años venideros.
Entre otros cargos destacados fue asesor de gobierno y auditor
de guerra y marina en los primeros pasos del primer gobierno
constitucional que encabezaba Justo José de Urquiza, fue
convencional constituyente en la reforma de nuestro texto
normativo en 1860 y en la reforma de la Constitución de
la Provincia de Buenos Aires en 1870. También fue miembro
de la comisión encargada de reformar el Banco de la Provincia
de Buenos Aires y fue candidato a Presidente de la nación
en 1886 por el partido denominado Unión Católica.
Todos nuestros próceres tienen su lugar en la historia y
con mayor o menor profundidad son conocidos por nuestros
conciudadanos. Casi nadie puede decir que desconoce los
esbozos fundamentales de la obra y las actividades de Mariano
Moreno, Manuel Belgrano, José de San Martín, Bernardino
Rivadavia, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre,
entre otros, pero estoy seguro que la mayoría de nuestra
población desconoce que José Benjamín Gorostiaga fue el
principal redactor de nuestra Constitución Nacional y miembro
de la Corte Suprema de Justicia que tuvo la misión de realizar
las primeras interpretaciones constitucionales . Esto es
consecuencia del escaso apego que tenemos hacia nuestra
Constitución Nacional en Argentina, donde ni siquiera se
festeja, ni se conmemora ni se le otorga principal hincapié
al 1 de mayo, día en que sancionara la Constitución Nacional,
y por ende tampoco sabemos ni recordamos a sus redactores
ni a quienes la inspiraron.
Por esto
creemos que cada 3 de octubre será oportuno recordar a José
Benjamín Gorostiaga, su obra, sus valores, pero también
reflexionar sobre nuestro apego y compromiso hacia nuestra
Constitución Nacional, con la expectativa de que de una
buena vez por todas entendamos la importancia que tiene
nuestra norma suprema como garante de nuestras libertades
y garantías.
*Abogado.
Lic. Relaciones Internacionales. Profesor de Educación Cívica
en el colegio Esteban Echeverria. Profesor Auxiliar de Derecho
Constitucional en la Universidad Abierta Interamericana.-
La existencia
de hambre y desnutrición en la Argentina, un país capaz
de alimentar a más de 400 millones de personas -esto es,
diez veces su propia población- no sólo representa un escándalo
ético, sino también un condicionante que compromete su desarrollo
futuro como nación.
El acceso
a la alimentación es un derecho básico inherente a todo
ser humano, pero muy especialmente para la niñez, por lo
que su cumplimiento requiere de un compromiso que va más
allá de los gobiernos, debiendo ser asumido por la sociedad
en su conjunto.
Es sabido que en nuestro país, aún subsisten niños desnutridos
y hogares con hambre, pero también existen problemas crecientes
de sobrepeso y obesidad, configurando un cuadro preocupante
de malnutrición.
Un dato
importante a tener en cuenta es que en términos estrictamente
alimentarios, el problema más frecuente no es la cantidad
de comida que se come, sino la calidad global de la dieta
y la calidad nutricional de los alimentos que la componen.
Por eso, es fundamental comprender y asumir que lo importante
es la calidad más que la cantidad, ya que muchas intervenciones,
aún bienintencionadas, suelen tener un pensamiento inverso
y contraproducente, al priorizar la cantidad de alimentos
sin tener en cuenta su calidad.
Un segundo
problema relevante es que la dieta de los hogares argentinos,
sean pobres o no, suele tener una marcada monotonía al concentrarse
su composición semanal en no más de 30 a 40 ingredientes,
cuando el número aconsejable debería ser al menos el doble,
es decir, de 70 a 80 ingredientes. En función de estos precedentes se plantea el innovador
paradigma de Nutrición 10 Hambre Cero, impulsado por una
amplia red de más de 1.500 instituciones de todo el país
que genera, difunde y articula acciones y conocimientos
relativos a la nutrición, promoviendo, para ello, la convergencia
de los ámbitos públicos y privados en políticas efectivas
y convergentes entre los sectores políticos, económicos
y sociales.
En ese marco,
superar el hambre, la inseguridad alimentaria extrema y
su cruel reflejo en niños con desnutrición aguda, representan
un imperativo prioritario en todo momento, ya que Argentina
no puede permitir el flagelo indigno de que aún subsistan
miles de niños desnutridos.
Sin embargo, elevar el piso de la política nutricional implica
un desafío superador y absolutamente necesario, ya que Nutrición
10 significa no sólo Hambre Cero, sino también nutrientes
esenciales cubiertos, obesidad decreciente, calidad de dieta
y diversidad alimentaria asegurada.
Nutrición
10 Hambre Cero también es un concepto que procura una sinergia
con otras intervenciones, asumiendo que las condiciones
nutricionales, el cuidado de la salud y los controles necesarios
en los 1.000 días claves que van desde la concepción hasta
los primeros dos años de vida de un niño son trascendentes
en términos de desarrollo infantil y su capacidad de aprendizaje.
Asimismo, son fundamentales los controles de crecimiento,
los cuidados higiénicos de las personas y su hábitat para
prevenir infecciones, así como el cumplimiento del calendario
de vacunación, en un marco de promoción humana de las madres
y fortalecimiento del núcleo familiar.
En ese contexto,
resulta también fundamental asegurar el acceso al agua potable
y a un sistema adecuado de cloacas, por su incidencia directa
sobre la calidad de los alimentos y de la salud.
Porque queremos y podemos dejar de ser una Argentina malnutrida,
Nutrición 10 Hambre Cero representa una propuesta innovadora
para trabajar en red, articulando esfuerzos públicos y privados
para construir verdadero capital social.
El respaldo
logrado en muy pocos meses por parte de más de mil quinientas
instituciones demuestra que estamos en el camino correcto,
no sólo por la magnitud del apoyo, sino también por su diversidad
y extensión geográfica.
Se procurará reunir y articular bajo esta iniciativa el
conocimiento con la responsabilidad social, puesta en acción
por múltiples organizaciones de la sociedad civil así como
con las políticas públicas, convergentes en áreas tales
como los centros de atención primaria de la salud (CAPS),
centros de prevención de la desnutrición, entidades educativas
y comedores comunitarios, entre otros.
Estamos
convencidos de que Nutrición 10 Hambre Cero
representa un compromiso que vale la pena, porque en el
mismo esfuerzo tendremos la recompensa: vivir hermanados
en un país más integrado y justo, con mayor inclusión social
e igualdad de oportunidades.
Una Argentina más próspera y equitativa, con desarrollo
sustentable y plenamente integrada a la Sociedad del Conocimiento.
Desde las
“polis” griegas, la República de Inglaterra, la Revolución
Francesa, la Independencia de los Estados Unidos y las posteriores
invasiones napoleónicas , la idea de libertad y de un gobierno
que represente la soberanía popular a través del voto, se
ha ido gestando a raíz de los diversos acontecimientos históricos,
políticos, sociales, económicos y hasta culturales.
Un estado
representativo, republicano y federal, con bases democráticas,
fue el origen del pensamiento de nuestros patriotas que
lucharon fervientemente para que sus deseos fueran oídos
y materializados en un orden jurídico apropiado para la
liberación de nuestras tierras del dominio español y de
toda nación extranjera, como expresa claramente el acta
del Congreso de Tucumán, en el año 1816, en donde se declara
formalmente la Independencia de las Provincias Unidas del
Sur.
El primer
grito de libertad se había manifestado el 25 de mayo de
1810, en virtud de los acontecimientos de que el Rey Fernando
VII de España había sido depuesto de su gobierno monárquico,
y el hermano de Napoleón Bonaparte, José, había sido coronado
en el trono español. El poder del soberano ya no era legítimo,
y reposaría en su verdadero dueño, el pueblo. Este es el
manifiesto de Mariano Moreno, considerado el primer constitucionalista
argentino, en el Cabildo del 22 de mayo de 1810, junto a
la participación de Castelli. Este último prócer había expresado
anteriormente su ideal liberal en su Defensa de PAROSSIEN.
La influencia de los clásicos franceses, Rousseau, Montesquieau,
Voltaire, fueron de gran importancia como también en el
caso de Moreno, del liberalismo de corte inglés, como Burke
y Jovellanos (español), más respetuosos aún de las garantías
individuales.
La figura
de la Primera Junta, de la Junta Grande, del Primer y Segundo
Triunvirato, de la Asamblea General Constituyente del año
1813, de los Directorios, y de todos los posteriores sistemas
de gobierno, expresaban un deseo de esquematizar el poder
y establecer la división republicana, pero la primer Constitución
sancionada en nuestro país, la de 1819, poseía un carácter
netamente centralista, sin salir a la luz el componente
federal. Luego sucedieron luchas caudillezcas provinciales,
ideales poéticos-literarios-románticos, pero con fines netamente
políticos, encabezados por la llamada Generación del 37;
un grupo de jóvenes con admiración hacia París e identificación
rosista, ignorados por el Restaurador de las Leyes, reunidos
en la Librería de Marcos Sastre, transformada con el tiempo
en la Asociación de Mayo, cuyo principal exponente seria
Esteban Echevarria, autor de El Matadero, La Cautiva y el
Dogma Socialista. En su producción intelectual, estos jóvenes
( a la manera asociativa de la Joven Italia en Europa),
expresaban la necesidad de establecer un sistema legislativo
y constitucional coherente, la búsqueda de una teoría política
y de una literatura nacional; su disconformidad con un régimen
que parecía no abogar por la independencia de nuestra querida
tierra, sino por someterla al poder ilimitado de Juan Manuel
de Rosas y sus intereses, según su criterio .Era una filosofía
con influencia francesa, nacionalista, cuyo otro exponente
seria famoso posteriormente, Juan Bautista Alberdi.
La etapa
Confederativa de Juan Manuel de Rosas, en la cual las provincias
son sobernas y no autónomas como en un régimen federalista,
fue la antesala de la Sanción de la constitución de 1853,
con el Pacto Federal como figura principal. Rosas fue criticado
por no concretar ideas de sanción inmediata de una Constitución,
pero el plan democrático se realizó con Justo José de Urquiza,
luego de vencer a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de
Caseros. Las Bases y puntos de partida para la organización
política de la República Argentina, cuya autoría corresponde
a Juan Bautista Alberdi, fueron los pilares de la ingeniería
constitucional de nuestro país; allí se reflejan los esquemas
de elección, división de poderes, representación, declaraciones,
derechos y garantías, y tendencia presidencialista, que
se respetan aún hasta el dia de hoy, estableciendo el voto
representativo y masculino. Gobernar es poblar, decía Alberdi,
por ende se debería fomentar el movimiento migratorio.
Posteriormente,
se fueron suscitando gobiernos y hechos históricos, como
los presidentes Mitre, Sarmiento y Avellaneda, hasta la
generación del 80, encabezada por Roca, llamada oligárquica,
por su corte aristocrático, pero de gran proyección hacia
el viejo continente, fomentando el intercambio comercial.
En 1912 se sancionó la Ley Sáenz Peña , estableciendo el
voto universal, obligatorio y secreto, con la abstención
del radicalismo, en la cual triunfará Hipólito Irigoyen
en 1916 como el primer presidente electo a través de esta
ley.
Luego de golpes militares, es decir, atentos contra el sistema
democrático por tomas del poder a la fuerza por grupos de
choque, (ya sean militares, para- militares o civiles),
el gobierno de Juan Domingo Perón establece el voto femenino
en 1947, un gran avance en la participación de la mujer
en la vida democrática, y en 1949 sancionó la constitución
de corte social, inspirada en la socialdemocracia, cuyo
principal exponente es Manzini, y establece el estado de
bienestar. Posteriormente la libertad se ve amenazada por
una serie de gobiernos de facto. Los rasgos mas característico
de la democracia son la periodicidad en las funciones del
gobernante, como también rotación de personas y proyectos,
y publicidad de los actos de gobierno, que no se veían reflejados
en los gobiernos de facto, ya que las autoridades no eran
elegidas por la voluntad popular.
En 1983
retorna la democracia con el llamado a elecciones, y en
1994 se reforma la constitución, mediante una convención
constituyente con muchos debates, en donde se incorpora
el articulo 75 inciso 22, de reconocimiento a los tratados
internacionales y jerarquía superior a las leyes, siempre
que no contradigan la ley fundamental. Esto resulta un respeto
al concepto de Derechos Humanos y a la dignidad de las personas
que habitan nuestro suelo argentino, ya sean naturales o
extranjeros naturalizados.
Como expresa Giovanni Sartori, en su obra “Elementos de
la teoría política”, un limite al poder es muy importante;
es el garantismo en sus dos sentidos: En Sentido Global,
como la protección de la Sociedad frente al Estado, al que
le pretende imponer un ámbito preciso de atribuciones, de
modo de que todo aquello que no le está expresamente prohibido
le está permitido. Como contrapartida, en el campo de la
vida social, interindividual, todo lo que no esta expresamente
prohibido le está permitido, de modo que el contenido de
posibilidades de la iniciativa individual se acrecienta
en la misma medida en que se reduce y delimita el campo
de lo público . Desde la perspectiva de cada integrante
de la sociedad, el garantismo referido se concreta en el
expreso reconocimiento de derechos individuales, proclamados
como naturales, y por ende, preexistentes al Estado que
no hace más que reconocerlos, y sus garantías procesales.
El impulso garantista no se agota, sin embargo, en un puro
enunciado teórico. Reclama instrumentos precisos de realización:
la Constitución debe ser en primer lugar, escrita, conocida
por todos y presente en forma constante ante los ojos de
los gobernantes y gobernados para recordarles a éstos sus
derechos y a aquellos los límites del poder que ejercen.
Debe además, estructurar el poder de modo de frenar su impulso
expansivo, dividiéndolo, y debilitándolo con intrincados
mecanismos de decisión y control, no dependiendo ya de su
eficacia para lograr un fin común, como se concebía anteriormente,
sino en la acción preventiva para el goce de las prerrogativas
individuales, un mecanismo racional de ingeniería institucional,
expresado mediante normas.
En este
año tan controvertido de elecciones, habría que reformular
el alcance del concepto democrático, no solo en cuanto a
soberanía popular, sino a la libertad y respeto dentro de
los partidos políticos, el motor representativo de la sociedad
electora, y el fortalecimiento de la cultura jurídica y
el interés cívico, para que este sistema siga subsistiendo
y evolucionando, fortaleciendo los ideales constitucionales
y las bases para defensa de la libertad.
*MIEMBRO
DEL INSTITUTO DE DERECHO POLÍTICO E INFORMÁTICO DEL CALP,
DEL INSTITUTO DE DERECHO POLÍTICO Y CONSTITUCIONAL DE LA
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD
NACIONAL DE LA PLATA, FIADI JÓVENES ( EN COLABORACIÓN CON
FIADI Y ASOCIACIÓN ARGENTINA DE INFORMÁTICA JURÍDICA), RED
IBEORAMERICANA DE DERECHO INFORMÁTICO, Y OTRAS INSTITUCIONES
Y ASOCIACIONES
En una entrevista
al Ministro de Educación de México en un canal de TV, éste
enfatizó que en la sociedad actual no se hablaba de “valores
“, que no estaban de moda y que había que “ponerlos de moda”
nuevamente, pues su vigencia es permanente.
Observando
y reflexionando sobre nuestro país vemos que los valores
sí están de moda. Se mencionan y exaltan constantemente:
libertad, verdad, solidaridad, diálogo, orden. Se exigen
con indignación: “justicia ”, “no a la transgresión impune
de la ley “. Se insiste en incluir programas de educación
en valores, en las escuelas. Se otorga un subsidio a las
mujeres embarazadas, quienes simbolizan amor a la vida y
repudio al asesinato premeditado del niño por nacer. Y ante
perversidades o atropellos, que los ha habido y los sigue
habiendo, siempre se alzan las voces y las acciones de rechazo
y el reclamo de los valores relegados, para intentar de
alguna forma sanear lo dañado.
A través
de organizaciones o del ejemplo de hombres y mujeres valientes
y sinceras, como las Madres contra el Paco o las Madres
del Dolor, como las instituciones y personas que defienden
la libertad de prensa o de expresión, como los padres, casi
todos, que no están de acuerdo con la incongruencia de un
colegio “tomado” por adolescentes y como los miles que denuncian
la aberración de montar un acto con niños para escupir y
destruir afiches, que nos retrotrae a la época de “a los
enemigos ni justicia”, se demuestra que los valores están
“ de moda” en nuestro país.
Siempre
hay una voz, un gesto, que muestra que tenemos una base
cultural sólida, que tiene incorporada la importancia de
la responsabilidad, la verdad, el respeto, la igualdad ante
la ley, la no discriminación, los derechos humanos. Es un
capital que muchos argentinos poseen desde la cuna o han
obtenido en la escuela y saben que lo deben cuidar y acrecentar.
La Argentina,
a pesar de la abulia que a veces parece aplastarnos, cuenta
con este bagaje positivo. Miles de ciudadanos que saben
distinguir “ lo que está bien y lo que está mal”, los que
no sólo hablan de los valores, sino que los sienten y tratan
de vivirlos. Este respaldo hace más fácil y tiñe de optimismo
el camino para dirigentes honestos, para ciudadanos esforzados.
Pero también obliga a ser exigentes y autocríticos en las
conductas, a dar el ejemplo. Y como en la parábola de los
talentos preocuparse y ocuparse de los que no han tenido
oportunidades y desconocen valores básicos de convivencia.
Es indudable
que estos valores, que la Constitución Nacional misma sintetiza
y cuya vigencia permanente garantiza, son los que permiten
que se vayan construyendo redes de contención, redes que
sostienen la trama social, que, a pesar de graves dificultades
y barreras, se siguen creando en nuestro país. Es indudable
también que hay dirigentes o ciudadanos que no están “a
la moda” y que desconocen o desprecian los valores que permiten
el desarrollo civilizado.
La posibilidad
de elegir las personas que van a cubrir lo cargos más importantes
en nuestro país, para presidente y legisladores, nos presenta
una gran responsabilidad. ¿Qué valores practican, no sólo
declaman, los candidatos que elegiremos? ¿Qué han demostrado,
qué proponen realmente? ¿Son candidatos que están a la “moda”
y seriamente practican valores democráticos?
Sepamos
, los ciudadanos, elegir a los que nos “representen” de
acuerdo a esos valores y comportarnos nosotros mismos de
acuerdo a lo que exigimos.
"Sin
perjuicio de tener nuestras reservas sobre la conveniencia
de haber incorporado a la Constitución Nacional de Argentina
los decretos de necesidad urgencia, la delegación legislativa
y la promulgación parcial de leyes, la observación de la
realidad nos indica que los problemas argentinos no pasan
por sus instituciones. La estructura constitucional como
sus articulaciones pueden ser objetadas en cuanto a una
técnica poco feliz utilizada en 1994, pero ello no impide
un adecuado ejercicio del poder". - Leer
más
"El
bloqueo de las plantas impresoras de La Nacion y de Clarín
constituye un nuevo y grave ataque a la libertad de prensa
reconocida en nuestra Constitución y en tratados internacionales.
La presencia de grupos organizados afines al oficialismo
importa una verdadera escalada de la situación preexistente,
ya que pocos días atrás una sentencia consideró contrarios
a la ley a este tipo de hechos y ordenó a las autoridades
que las impidieran en el futuro".
- Leer
más
"En
un mudo signado como el actual por la multiplicación de
los medios de comunicación, la incidencia de las palabras
en la formación de la opinión pública es más profunda que
nunca. Si su contenido está cargado de hostilidad, si la
descalificación del adversario gotea incansablemente sobre
la sensibilidad de oyentes, cibernautas, lectores y televidentes,
muchos serán los enardecidos que quieran terminar de una
vez por todas, con el mal que se pregona. Nada más lejos
de semejante extremismo que la auténtica palabra democrática.
En ella, la disidencia, la severidad de la discrepancia
no bordearán jamás la orilla del desprecio. La palabra democrática
lo es en la medida en que busca ser equidistante de los
extremos. Y eso no va jamás en desmedro de su firmeza".
( Reflexiones de la tragedia de Tucson. Arizona, EEUU).
- Leer
más
Como adhesión
al “Año de la Vida” anunciado por Conferencia Episcopal
Argentina y particularmente a la Vigilia de oración por
la vida humana naciente convocada por el Santo Padre para
el 27 de noviembre, la Pontificia Universidad Católica Argentina
presenta el próximo miércoles 24 de noviembre a las 13 hs.
el libro “La vida, primer derecho humano”. Lo hará en la
Misa por la Vida naciente que se celebrará en el auditorio
Mons. Octavio Derisi del Campus de la UCA, presidida por
el Pbro. Dr. Víctor M. Fernández.
Con esta
obra, la Facultad de Derecho de la UCA quiere realizar un
aporte en favor de la defensa y promoción del reconocimiento
ético-jurídico del derecho a la vida de cada persona humana.
Como afirma el Decano, Dr. Gabriel Limodio, “diversas causas
inciden en una creciente desvalorización del bien jurídico
vida humana. Una cosmovisión antropológica reduccionista
y materialista, que tiende a convertir a la persona humana
en mero material biológico disponible, junto con una pérdida
del carácter relacional de la vida humana en virtud de un
individualismo radicalizado, que mina las bases de la convivencia
y debilita los deberes de justicia hacia el otro como prójimo
que también nos ha sido confiado, generan un clima cultural
que debilita fuertemente el carácter absoluto del derecho
a la vida. En tal contexto, se abren camino iniciativas
que privan a unos seres humanos del primer y fundamental
derecho humano, el de la vida”.
La
publicación se inicia con un artículo del Pbro. Dr. Víctor
M. Fernández, Rector de esta Universidad Católica, publicado
en el diario La Nación, quien presenta un marco de reflexión
sobre las cuestiones en juego ante el tema del aborto y
los dinamismos sociales que subyacen en torno a la defensa
de la vida humana. Luego se recogen trabajos de investigación
de profesores y jurístas vinculados con la Facultad que
abordan diversas dimensiones del problema, coordinados por
el Dr. Nicolás Lafferriere. En una primera parte, se incluyen
estudios generales a cargo de Daniel Herrera, Vicedecano
de la Facultad, Catalina Arias de Ronchietto e Inés Franck
sobre la ilegitimidad del aborto procurado y su carácter
de crimen gravemente injusto contra la persona por nacer.
Además, se publica el documento elaborado por el Foro UCA
Vida y Familia que constituye un sintético resumen de los
argumentos sobre la injusticia del aborto, como así también
una declaración de esta Facultad sobre el pretendido “derecho
al aborto”.
En la segunda
parte, a cargo de Úrsula Basset y Ricardo Bach de Chazal,
se presenta un exhaustivo análisis del derecho a la vida
y el aborto en el sistema jurídico argentino. Se consideran
con detenimiento la Constitución Nacional, los Tratados
Internacionales de Derechos Humanos, el Código Civil y las
Constituciones Provinciales, abordando con abundantes argumentos
jurídicos e incluso con antecedentes históricos la coherencia
del sistema normativo en algunos puntos centrales: el reconocimiento
de que comienza la existencia de la persona en el momento
de la concepción, la intrínseca dignidad de cada ser humano,
el derecho a la vida como primer derecho humano, absoluto
e inexcepcionable. Consecuentemente, se concluye en torno
a la inconstitucionalidad de la despenalización o legalización
del aborto en todas sus formas.
“Confiamos
–sostiene el Dr. Limodio- en que esta obra ayude a mantener
firme un sistema jurídico que defienda y promueva la vida
de cada persona, reconocida y respetada en su única e irrepetible
individualidad, como unidad de cuerpo y alma abierta a la
trascendencia y, por tanto, merecedora de una dignidad inalienable”.
El libro
se puede conseguir sin costo en la Facultad de Derecho y
también en el sitio de internet de la Facultad. También
se puede contar con una versión digital de la obra, solicitándola
al correo electrónico:
leynatural@uca.edu.ar
“Aunque a veces lo perdamos
de vista, la calidad de vida de las personas está fuertemente
vinculada a la salud de las instituciones de la Constitución
cuyo deficiente funcionamiento produce un alto costo social”
. La calidad institucional es el camino más seguro para lograr
la inclusión de todos en la comunidad nacional. Por eso, es
necesario que los poderes del Estado, de acuerdo a su naturaleza,
actúen respetando su legítima autonomía y complementándose
en el servicio al bien común." - Leer
más
Te invitamos
a leer el artículo de Alberto Ricardo Dalla Vía con motivo
de cumplirse los 150 años de la firma del Pacto por la Unión
Nacional, firmado en San José de Flores.
Te invitamos
a leer el artículo de Sofía de Laferrère, quien nos recuerda
hechos aleccionadores de la historia, trazando un paralelo
con la realidad actual..
La jornada
de Pastoral Social le dio pie al cardenal Jorge Bergoglio
para hablar de no homogeneizar el pensamiento y de recuperar
el diálogo ante el desencuentro.
Te invitamos
a leer el siguiente artículo, aporte de Gregorio Badeni,
abogado consitucionalista, miembro del Consejo Consultor
Honorario del progama "Cuidá tu voto" de Propuestas de políticas
públicas de la Fundación Americana para la Educación.
Te invitamos
a leer el siguiente artículo, aporte de Guillermo Lascano
Quintana, historiador, abogado, autor de varios ensayos
y publicaciones profesionales.